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Para el primer semestre académico del 2017 se ha preparado una selección fílmica que sustenta el cine foro: Cine y Literatura, el cual ofrece a la comunidad universitaria y al público en general una filmografía que propicia la reflexión sobre la relación de estas dos manifestaciones artísticas, polémica desde los mismos inicios del cine. Cada película seleccionada será materia de análisis por parte de los integrantes del grupo de investigación y en retroalimentación con la  experiencia suscitada en los espectadores al apreciar  la película proyectada, para así estudiar las relaciones y desavenencias entre cine y literatura, con la intención en primera instancia de valorar el cine como un hecho artístico y cultural en una sociedad actual que busca más el expresarse en forma audiovisual, doquiera que este es el que peor ha salido librado en esta discusión desde sus orígenes, al ser un arte joven, frente al legado cultural y erudito de la literatura, y de la cual se nutrió hasta ir configurando su propia  fisonomía y lenguaje narrativo, a más de un siglo de sus orígenes es innegable que existe un lenguaje cinematográfico definido, que el cine posee una narración propia y específica: la fílmica, con su sintaxis autónoma, que lo personalizan como medio de expresión artística.

Dentro de las películas seleccionadas para el ciclo, podremos analizar lo que pueda asemejar o diferenciar ambos lenguajes, a la vez que inevitablemente trataremos temas literarios que inspiraron parte de la narrativa cinematográfica, así mismo, estructuras narrativas surgidas de las plumas de los más importantes literatos que influenciaron  las técnicas de filmación desarrolladas por los directores más influyentes para la historia del cine, como cuando se analiza los inicios del cine en los que solo era una sucesión de estampas estáticas distribuidas según las leyes del espacio según rigen en la escena teatral, dando una perspectiva fija al modo del espectador de una obra teatral, pues aun la deficiente técnica de filmación no permitía el desplazamiento de la cámara, solo a partir de la aparición de David Wark Griffith, director que da al cine el carácter de un lenguaje narrativo estructurado donde el montaje alterna las diversas posibilidades del plano, dependiendo de qué tan cerca o lejano esta del   objeto a representar, Griffith, exploró las posibilidades expresivas del cine en función de la narración, como el acercamiento al rostro del, personaje para captar los estados de ánimo de los personajes, cambios en los ángulos de toma para modificar y dar varios punto de vista  a la percepción del público sobre un mismo hecho; el empleo de la luz subrayando el clímax dramático de la escena, y una de sus técnicas más importante: el montaje paralelo donde daba la visión de dos hechos sucedidos simultáneamente en la alternancia de planos  de diferente valor para mantener un ritmo narrativo mucho más ágil, demostrando que el cine podría ser eficaz narrando historias y que el modelo o patrón para contarlas no debería seguirse buscando en el teatro, sino que el relato cinematográfico debía configurarse de acuerdo con las leyes de la forma de expresión literaria, tomando lo que para  él era la forma más acabada de narración: la novela decimonónica y los relatos de Dickens que inspiraron su técnica del montaje paralelo.

El lenguaje literario se caracteriza por ser un lenguaje sucesivo siendo que no puede abarcar de una vez la totalidad de los aspectos de una realidad, el cine por el contrario se caracteriza porque en el terreno visual es un lenguaje simultáneo, logrando mostrar de una sola vez, en sus encuadres diferentes aspectos de una realidad única.

Ambos lenguajes tienen un propio ritmo de recepción, de sus códigos y de sus formas de narración por parte de lectores y espectadores, el permanente fluir de la imagen fílmica  tiene sus repercusiones psicológicas en el espectador obligado solo a seguir la concatenación de imágenes que describen los hechos trabajando en el flujo asociativo de lo que aparece en la pantalla, viéndose  abocado al imponente flujo narrativo que le impone la película  mientras que en la literatura el lector puede incorporar su propio ritmo al ritmo de la prosa, creando su propio tiempo de recepción y de asimilación, el lector da su propio ritmo a  la lectura mientras que en el cine hay un ritmo predeterminado por sus realizadores.

Estas y otras disertaciones que nos conducirán a valorar las diferentes formas expresivas estéticas a las que nos enfrentamos reconociendo sus capacidades narrativas independientes y sus más notadas imbricaciones, magistralmente logradas en algunos de los films seleccionados, es lo que le ofrecemos a la comunidad universitaria y al público en general, en el ámbito de la difusión cultural y formación de públicos en los que ha venido trabajando el cine club: Los Olvidados, como una de las facetas en la que se mueve este grupo de investigación, y que buscamos al igual que nuestro público          emocionarnos, y sensibilizarnos con una buena película, y en este ciclo especial en leer el mundo desde la imagen y la palabra.

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